Infraestructura y Seguridad
Administración de Dominios
Registro, transferencia y renovación de dominios en todas las extensiones, con gestión de DNS y monitoreo de vencimientos.
Para muchas empresas, el dominio es el activo digital más antiguo y menos vigilado: se registró hace años, a veces a nombre de una persona que ya no trabaja en la empresa o de una agencia que cerró, con datos de contacto desactualizados y sin nadie a cargo de renovarlo a tiempo. Un dominio que vence sin aviso puede significar el sitio web caído, el correo corporativo fuera de servicio de un día para el otro y, en el peor de los casos, que un tercero lo registre — o lo compre apenas queda liberado — antes de que la empresa reaccione.
Administramos la cartera de dominios de una empresa de punta a punta: registro y renovación en todas las extensiones relevantes (genéricas como .com y .net, y locales como .com.py, .com.ar u otras según el país), transferencias entre registradores cuando conviene consolidar todo bajo una sola cuenta o cambiar de proveedor, y configuración completa de DNS — registros A, CNAME, MX y TXT — para que el sitio, el correo y los servicios asociados apunten donde corresponde. Incluye también los registros de autenticación de correo (SPF, DKIM, DMARC) que evitan que los mails legítimos terminen en la carpeta de spam o que alguien los suplante para enviar correo fraudulento en nombre de la empresa, y un monitoreo activo de vencimientos con aviso anticipado, no una alerta automática que nadie lee hasta que ya es tarde.
Por ejemplo, una empresa con presencia en varios países suele terminar con dominios registrados por distintas agencias a lo largo de los años, cada uno con su propia cuenta, contraseña y método de pago — y a veces ni siquiera saben con certeza cuáles tienen registrados ni cuándo vencen. En esos casos, empezamos por relevar toda la cartera, identificar qué está vigente, qué falta y qué conviene proteger (variantes del nombre, errores comunes de tipeo, otras extensiones) antes de que lo haga alguien más. Otro caso habitual es el lanzamiento de una marca nueva, donde conviene asegurar de entrada varias extensiones relevantes y evitar que un tercero registre el dominio con fines especulativos o de mala fe.
Trabajamos con paneles de gestión centralizados, documentación clara y accesible de credenciales y accesos — para que la información no dependa de una sola persona ni quede perdida en una casilla de correo antigua — y un calendario de renovaciones con margen suficiente para resolver cualquier imprevisto de facturación o de datos antes de la fecha límite. Cuando corresponde, también configuramos DNSSEC y políticas de bloqueo de transferencia no autorizada, como capas adicionales de control sobre uno de los activos más fáciles de dar por sentado y más costosos de recuperar una vez perdido.